2019-08-08T10:58:56+01:00 August 2019|| |

Las plataformas digitales, la llave para los nuevos modelos de contratación laboral

El mercado laboral ha cambiado. Con la revolución digital, las necesidades de las empresas han evolucionado y la demanda de estas, ha dado lugar al auge de una nueva fuerza de trabajo que día a día cobra más protagonismo: la fuerza laboral freelance.

El crecimiento imparable de la búsqueda de este tipo de perfiles ha traído consigo el nacimiento de plataformas digitales capaces de poner en contacto a estos perfiles, con las empresas que buscan desesperadamente a expertos capaces de trabajar por proyectos. Esa es la labor de Malt, poner en contacto a profesionales freelance altamente cualificados, con empresas en busca del mejor talento. Un planteamiento que está cambiando el paradigma del actual sistema laboral, un proceso lento y en el que hay que trabajar mirando y entendiendo todo lo que está a su alrededor. 

En Malt llevamos años trabajando en pos de esta transformación laboral digital y por supuesto, esto implica poner el foco y trabajar duro también, en todos los aspectos legales que conlleva el futuro del trabajo, para así crear un marco legal seguro tanto para nuestros freelance como para todas las empresas que ya confían en Malt.  Por ello, Malt se ha aliado con el potente despacho Sánchez de León con quien, codo a codo, estamos trabajando de manera reactiva por vislumbrar y divulgar sobre este nuevo marco legal.

 EL AUTÓNOMO EN AUGE 

Disponer de un puesto de trabajo, en el más amplio sentido de la expresión, es hoy por hoy uno de los bienes sociales más preciados en nuestro país. No parece que existan argumentos que, con una mínima solidez, contradigan esta afirmación. De hecho, son innumerables las discusiones de todo tipo, jurídicas y doctrinales, periodísticas y mediáticas que, en todos los foros, vienen surgiendo alrededor de la conveniencia o no de promover unas u otras fórmulas de contratación. 

En España, la situación es, sin lugar a dudas, “complicada”. La confusión e incertidumbre que vienen generando los distintos pronunciamientos judiciales existentes en torno a la figura del trabajador autónomo, así como la inexistencia de una legislación y jurisprudencia comunitaria que pudiera homogeneizar los conceptos de trabajador por cuenta ajena vs autónomo, no encuentran, hoy por hoy solución, a pesar de algunos intentos de uniformar criterios, como, entre otros, la Propuesta de Directiva “relativa a unas condiciones laborales transparentes y previsibles en la Unión Europea” .

En nuestro país prima una realidad indiscutible. Cada vez son más las personas que, por unas razones u otras, deciden, bien convertirse en autónomos, bien iniciar una actividad como autónomo/freelance, en sus distintas versiones. 

¿Quién no ha escuchado recurrentemente la palabra “flexibilidad” en el trabajo? Sin lugar a duda alguna, las empresas deben adaptarse a los cada vez más claros cambios sociales existentes, a esa “flexibilidad” antes solicitada pero ya exigida, a nuevos modelos de relaciones en el trabajo emergentes, buscando nuevas fórmulas de contratación que permitan no sólo incrementar las ínfimas dosis actuales de libertad en el trabajo, sino liberalizar la conciliación de la vida familiar, dotando en definitiva a todas las partes implicadas, de una mayor motivación en el trabajo y por ende, de un mejor aprovechamiento de la productividad. El desarrollo social no puede ir por delante del mercado laboral, y esto es lo que hoy por hoy está ocurriendo. Sin incurrir en medias verdades, sólo adaptando nuestro tejido empresarial al de los actuales modelos de relaciones laborales podremos hablar de generar una mayor productividad en el trabajo. 

Esta adaptación ya ha sido alcanzada por las denominadas “Plataformas Digitales” como nueva forma de organizar la producción, distribución y consumo a través de medios digitales en tanto ponen en contacto a personas que ofrecen un bien, con quienes lo demandan, facilitando y por lo tanto “flexibilizando” la relación con el trabajador. Conceptos antiguos como “salario”, “jornada laboral” “horario de trabajo” etc, han sido ya sustituidos por otras cuestiones o conceptos más amplios y desde luego, más importantes para todas las partes implicadas en la prestación/recepción de un servicio: facilitar la puesta en contacto al momento de optar a la contratación de un trabajo, la inmediatez en la prestación del servicio, la reducción de intermediarios y de los costes de transacción, la libertad para la organización del trabajo, el menor control directo, la elección de la jornada y horarios, la no exclusividad, etc, etc, han sustituido en prioridad a aquéllos otros que mencionábamos y que hoy por hoy, podemos decir, han quedado obsoletos. 

Hoy por hoy, y salvo excepciones, el tejido empresarial tradicional español no está aún capacitado para ofrecer, de manera real y no sólo con la intención de cumplir la ley, esta flexibilidad, toda vez que dependen de elementos externos como los clientes, que a su vez, tampoco están preparados. Las Plataformas Digitales si, cada vez más, y ello a pesar de la dispersión legal a la que antes me refería. 

Conjugar una Plataforma Digital como MALT, con la oferta de contratación de autónomos/freelance, parece la solución perfecta en tanto en cuanto permite adecuar las cada vez más acusadas exigencias de flexibilidad en el trabajo con la complicada y lenta adaptación de nuestras empresas a este nuevo modelo de relaciones. Es, sin duda alguna, el futuro del trabajo en nuestro país, y por ello hemos de agradecer a este nuevo modelo de negocio, que, de una manera u otra, esté cooperando a que conceptos tan necesarios como flexibilidad y productividad en el trabajo, que antes eran etéreos e irreales, se estén convirtiendo, lenta pero contundentemente, en la base de una nueva realidad social.

Marian Sánchez de León, Socio del Despacho y Directora del Área de Derecho Laboral