2018-12-05T09:06:24+02:00 December 2018|||

Trabajar por proyectos

Autor: Gonzalo Torres, Country Manager en Malt Spain.

En el futuro del trabajo, una cosa está cada vez más clara: Las empresas van a dejar de ser fábricas. Hablando no literalmente. Cuando digo fábricas me refiero a organizaciones estructuradas en compartimentos, cadenas de montaje, con áreas verticales, jefes de áreas y personal especializado en plantilla.

 

Por eso cuando oímos hablar cada vez más sobre el paradigma de “trabajar por proyectos”, quizás deberíamos detenernos un momento a reflexionar qué significa realmente este concepto, porqué es algo clave en esta nueva realidad a la que nos dirigimos y cuál es su propósito en su sentido más amplio.

Las organizaciones son sistemas estructurados de alguna forma, que interactúan buscando uno o varios objetivos. Hay desde organizaciones más simples, unipersonales, hasta otras que contienen cientos de miles de individuos. Las personas son, en el sentido más estricto, la base de las organizaciones. En tanto que nuevas tecnologías entren a formar parte de las organizaciones, estas no serán más que herramientas, que permitirán a dichas personas dedicarse a otras tareas apoyándose en elementos que faciliten o aceleren la consecución de sus objetivos. Por lo tanto, la forma de organizarnos dentro de una organización es lo que define la estructura de esta. 

Hasta ahora, ha predominado un modelo de tareas repetitivas y especializadas. Esto viene desde la revolución industrial y la cadena de montaje de Ford, donde en su momento supuso un gran avance. Incluso la educación, un tema que viene recurrentemente cuando se plantean estos temas, se diseñó para nutrir ese modelo sólido y a largo plazo. Aprender a hacer una cosa y repetirla el resto de tu vida dentro de la organización. Esto ha tenido sentido en la realidad que se ha vivido en los últimos dos siglos. Hasta ahora.

Ya sabemos que debido al desarrollo tecnológico acelerado que estamos viviendo, todo lo que se pueda automatizar, se automatizará. Igual que todo lo que no se pueda automatizar, será el nuevo oro. 

Entonces, ¿cómo afecta esta automatización en la estructura de una organización? Trabajar por proyectos no significa hacer proyectos (que eso es algo que siempre se ha hecho). Significa organizarse para realizar esos proyectos. En este caso, la jerarquía ya no es vertical, donde el jefe de área es quien toma las decisiones y prioridades. La jerarquía se convierte en horizontal, donde el jefe de proyectos puede contar con diferentes individuos de diferentes áreas durante un tiempo determinado, tomando el poder de decisión y priorizando el trabajo a resultados.

Trabajar por proyectos tiene ciertas ventajas, como mejor gestión de los plazos, más agilidad, y posibilidad de reducción de costes fijos. Sin embargo, también conlleva algunas desventajas, como pérdida de especialización y menos eficiencia al aparecer un problema de aumento de intermisión y cambio constante de entorno entre un proyecto y otro.

Es cierto que, analizando la realidad en la que nos encontramos, parece que nos dirigimos irremediablemente a un modelo de trabajo por proyectos, el avance tecnológico nos empuja a ello, con sus ventajas e inconvenientes. Esto genera una gran incertidumbre y que la gran mayoría de las personas se sientan perdidos y no encuentren su propósito profesional.

Sin embargo, una nueva tendencia está dando cada vez más sentido a este modelo: 

Los profesionales freelance, especializados pero externos a una organización, pueden ser esa pieza que encaje para no perder la especialización y, al involucrarse en la estructura sólo durante el tiempo de cada proyectos, aumentar la eficiencia global. Del organigrama al proyecto. Se abre un nuevo mundo lleno de oportunidades.

Autor: Gonzalo Torres, Country Manager en Malt Spain.